Anclado al hierro maldito
discurre el caballero errante
y en un instante cualquiera
una fotografía sin recuerdos
desdibuja la frágil memoria
de un abismo de escarmientos,
de una luz que perdió su sombra
Empuña el brazo tembloroso,
sin pudor deja caer sus ojos
en la oscuridad del silencio
y empapa sus mejillas con dolor ,
dolor de soledad, dolor de recuerdos
de inexistencia, de una muerte
y una vida que no fue
y otra que no llegará jamás…
La tristeza le remuerde la piel
como las ratas a los frutos secos
se incorpora de su esquina vacilante
finge coraje y valentía,
se tambalea lentamente
y siente el frío metal
alojarse profundo entre sus entrañas,
divaga queriendo volar,
recrea por segundos su mirada
y contempla el todo y la nada
su mayor temor, su amada,
la hoja de aquella espada
Sucumbe infame el caminante
adormecido por un cálido ardor
oprimido y abatido
dibuja una sonrisa en el aire
descarga una duda de odio
y piensa en el delirio de
aquel anochecer,
en la última confesión
para esta desbandada …
martes, 22 de febrero de 2011
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