En la profundidad de la nieve
la cohesión de los cristales
se funde en lentas e hipnotizantes
mixturas y trazos interiores
Postrado ante la ávida ventisca
las fractales trocadas en navajas
dirimen en vagas memorias
por los cuerpos y sus almas.
En la danza mística
y lenta que mantiene el hielo
con la geométrica cellisca,
te hechiza la memoria el mustio cielo,
en instantes y solo por instantes
te aferras a esas siluetas de ilusiones,
alucinas con esos contornos bicolores
que tan solo agrietan la carne y la memoria
alojando un témpano entre los huesos y los latidos
que se van cauterizando lentamente
desprendiendo el cuerpo de los sentidos…
lunes, 5 de abril de 2010
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