Cargo a espaldas tu inmensidad
íntima y arrogante compañera
despiadada e inmisericorde,
cómplice del derroche
Alimento mis labios
con mil palabras al viento,
un grito nocturno
y un espacio de vacío
que se cuela en mis adentros
Mis venas arden en tu apacible
y taciturna beligerancia,
espirando dolor de muerte
Los huesos se mecen al compás
de tu insufrible éxodo,
y las feroces bestias
olfatean el miedo,
que nace de entre el espinazo
Me invade tu esencia,
me invita a volar muy lejos,
vencer la grima y caer
difuminado en cenizas ,
de vanos intentos y amargos sobresaltos
No, infalible amiga!!!
no desfilaré el metal
por la fría e inerte piel
No me doblegarás!!!
al menos, no esta noche…
miércoles, 2 de marzo de 2011
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