miércoles, 10 de octubre de 2012

Void (O doce campanadas para la cortesana)


El crujir del metal
se retuerce en la sien
sabe que es letal,
intuye que no está bien
Es la hora de la ausencia
 y  un blanco cegador,
hace inútil la presencia
de su santo pecador
Se enmohece el recuerdo
y al callar de  las voces
surge el  trágico momento
de las almas sin  goces
(ni  paz…)
Le aturde el sueño y las sombras;
 y el cansancio de un mismo día,
 reconoce que son las mismas notas
 de las malditas horas desvanecidas
Ya no es delicada ni afable,
 la cortesana está afligida y distraída
ya no es atenta ni amable,
se siente de penuria consumida

miércoles, 3 de octubre de 2012

Confesión


No siento miedo a la muerte
ni a la profunda pesadumbre,
tan solo es el recelo de estar ausente
en las noches de luz sin lumbre,
no me  turba que me visite,
que me arrebate los momentos,
 o la vieja memoria de los sueños
en un vago y fugaz despiste
tan solo temo no regodearme
en el mar y su inmensidad
y que algún día al voltearme
cieguen mi mente de ansiedad
la tristeza y la melancolía;
que me abrace un manto gris,
sin renacer de un nuevo día
y que la luz de un prisma indiferente
 no me deje ya reír,
de lo que ríe la gente

miércoles, 6 de junio de 2012

Trance



Inadvertido, abstraído por el tiempo
en cuadros suspendidos
de vagones sin destino, ni estación
¿presunta  culpabilidad
o inconsciente inocencia?
La distancia y el espacio
vacilan entre las  manecillas
de un  reloj meridiano,
al compás de un  andar ilusorio
ficticio y perverso
y las voces incesantes
exasperan el silencio,
 afligiendo  con marañas
esta inverosímil aprehensión…

miércoles, 25 de enero de 2012

Somnolencia

Escucha al viento entonar
su impetuosa melodía
atascado, atribulado
entre las copas de los árboles,
resonando a cada instante
en la órbita de delirio,
agitándose ávido y voraz
Absorta contemplas tu sombra
estrujarse contra el pecho,
un trago amargo,
la hiel en los labios
mil escenas ajenas
y la sangre revoloteando
tenazmente por la sien
Abstraída, aturdida, enfrascada
en quimeras absurdas,
súbitamente percibes el dolor
que carcome la carne…
Escucha al viento entonar
su agónica y trágica melodía
que tras el pardo retronar
aguarda la flama de un nuevo día…